En este apartado de análisis de prensa escrita hemos querido encontrar las diferentes percepciones que se publican sobre el tema de la droga. Para esto, hemos analizado artículos de cuatro periódicos, dos de ellos gratuitos, con la intención de ver si se establecían diferencias en cuanto a la información proporcionada.
Tras subrayar las ideas que hemos creído más relevantes, de las informaciones de cada publicación, pretendemos elaborar una opinión que no pretende ser generalizadora pero si algo aproximativa sobre el poder de los medios de comunicación y sus informaciones.
Tanto en los periódicos gratuitos como en los que no lo son (de los analizados) vemos que la presencia de la sustancia es el punto de partida para el desarrollo de la información posterior. Así, las sustancias de las que más se habla son, en primer lugar, la cocaína y consiguientemente de los derivados del cannabis, éxtasis, heroína, anfetaminas y tranquilizantes. Cabe destacar que sólo en uno de los artículos se intuye una posible relación entre el alcohol y el tabaco (drogas legales) y las otras sustancias ilegales.
A partir de éste punto el desarrollo de la información es totalmente contrario. Por un lado, en la prensa escrita privada se tratan las consecuencias del consumo de la droga, mayoritariamente haciendo referencia a los efectos nocivos para la salud y dejando de lado las sensaciones que el sujeto que ha consumido, experimenta. Se habla de cantidades de sustancia en ocasiones puntuales, dando más importancia a otros aspectos que son desarrollados más ampliamente en los artículos como la prevención, usos / efectos de la sustancia o antecedentes de las personas detenidas.
En todo momento en estos artículos se ha hecho referencia al sujeto, tanto si es consumidor como “traficante” o portador de la sustancia. El tratamiento de la persona en este medio, es distinto el que se da en la prensa escrita gratuita pues aquí se dan iniciales, apellidos, edad y nacionalidad de los implicados en los delitos explicados, hecho que otorga una fiabilidad al artículo de la que pueden carecer otras publicaciones. A la vez, al referirse del sujeto, se centra en personas jóvenes tanto en cuestiones de consumo, tráfico o posesión como cuando trata a los destinatarios de la prevención.
Por otra parte en la prensa escrita gratuita, leída por la mayoría de gente, se da un bombardeo constante de cifras sobre incautación de droga, su valor en el mercado y los objetos incautados portadores de sustancia. Al mismo tiempo, al hablar de sujeto se tiende a referir a centenares de personas detenidas, la mayoría de ellas extranjeras, con lo que se da una percepción de delito en todo momento reforzada por la aportación de datos tales como la incautación de armas y da pié a que se cree un posible estigma hacia un sector de población.
En cuanto al sujeto, aparecen claramente dos tipos de persona, el policía y el detenido reforzando la percepción de delito.
El hecho de que en este soporte no se expliquen consecuencias, efectos, usos, etc. de la sustancia, hace que ésta pueda parecer distante y algo desconocida, por lo que el bombardeo constante de enormes cifras contribuye, creemos, a la construcción de alarma social.
Tras subrayar las ideas que hemos creído más relevantes, de las informaciones de cada publicación, pretendemos elaborar una opinión que no pretende ser generalizadora pero si algo aproximativa sobre el poder de los medios de comunicación y sus informaciones.
Tanto en los periódicos gratuitos como en los que no lo son (de los analizados) vemos que la presencia de la sustancia es el punto de partida para el desarrollo de la información posterior. Así, las sustancias de las que más se habla son, en primer lugar, la cocaína y consiguientemente de los derivados del cannabis, éxtasis, heroína, anfetaminas y tranquilizantes. Cabe destacar que sólo en uno de los artículos se intuye una posible relación entre el alcohol y el tabaco (drogas legales) y las otras sustancias ilegales.
A partir de éste punto el desarrollo de la información es totalmente contrario. Por un lado, en la prensa escrita privada se tratan las consecuencias del consumo de la droga, mayoritariamente haciendo referencia a los efectos nocivos para la salud y dejando de lado las sensaciones que el sujeto que ha consumido, experimenta. Se habla de cantidades de sustancia en ocasiones puntuales, dando más importancia a otros aspectos que son desarrollados más ampliamente en los artículos como la prevención, usos / efectos de la sustancia o antecedentes de las personas detenidas.
En todo momento en estos artículos se ha hecho referencia al sujeto, tanto si es consumidor como “traficante” o portador de la sustancia. El tratamiento de la persona en este medio, es distinto el que se da en la prensa escrita gratuita pues aquí se dan iniciales, apellidos, edad y nacionalidad de los implicados en los delitos explicados, hecho que otorga una fiabilidad al artículo de la que pueden carecer otras publicaciones. A la vez, al referirse del sujeto, se centra en personas jóvenes tanto en cuestiones de consumo, tráfico o posesión como cuando trata a los destinatarios de la prevención.
Por otra parte en la prensa escrita gratuita, leída por la mayoría de gente, se da un bombardeo constante de cifras sobre incautación de droga, su valor en el mercado y los objetos incautados portadores de sustancia. Al mismo tiempo, al hablar de sujeto se tiende a referir a centenares de personas detenidas, la mayoría de ellas extranjeras, con lo que se da una percepción de delito en todo momento reforzada por la aportación de datos tales como la incautación de armas y da pié a que se cree un posible estigma hacia un sector de población.
En cuanto al sujeto, aparecen claramente dos tipos de persona, el policía y el detenido reforzando la percepción de delito.
El hecho de que en este soporte no se expliquen consecuencias, efectos, usos, etc. de la sustancia, hace que ésta pueda parecer distante y algo desconocida, por lo que el bombardeo constante de enormes cifras contribuye, creemos, a la construcción de alarma social.
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